Era un tarde caluroso en las calles de DC aquella viernes de junio y Columbia Heights estaba lleno de gente. Estaba allí porque había necesitado comprar algunas ropas antes de saliendo para Vermont en una semana. No tenía un reloj a aquel momento pero la próxima mañana los periódicos me indicarían que fueron sobre las tres cuando salí por la puerta del centro comercial trayendo una bolsa de ropas con una mano en mi bolsillo buscando para mis cigarrillos.
A fuera del edificio encendí un cigarrillo y empecé moviéndome hacia mi coche. Caminando a mi coche yo vi una tienda de sándwiches que me gustaba y decidí a parar para comer en la tienda. Entonces yo entré en la tienda y le dije a el hombre detrás del mostrador lo que quise. Esperaba para mi comida cuando yo oí un ruido fuerte seguido rápidamente de tres más ruidos. Al principio pensé que ellos habían sido petardos pero entonces todos en la tienda empecieron agachándose debajo de las mesas y por la ventana miré gente corriendo. Con eso yo me di cuenta que ellos no fueron petardos.
Yo tenia miedo pero más que eso yo estaba confundido. El hombre a la mostrador dijo que alguien habían pegado un tiro. Después de cinco o diez minutos la policía llegaron y pagué para mi sándwich. No estaba seguro que hacer. Ya no tuve hambre. Me senté a una mesa mirando por la ventana a el otro lado de la calle donde había un policías detrás de un coche parqueado llevando guantes de goma. No podía ver que estaba a la tierra detrás del coche sin embargo lo sabia.
Cuando más policías llegaron yo supe que debí salir antes de ellos empezaron bloqueando las calles. Así pues caminé a mi coche. Conducía a mi casa yo me di cuenta que mis manos aún temblaban.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados